La IA cambia la productividad. ¿Por qué se siguen calculando igual los costes en los contratos públicos?

Siguiendo la temática del anterior post acerca de cómo afecta la IA a la redacción de contratos y a la evaluación de ofertas, hoy voy a hablar de cómo afecta la IA a la productividad del personal y cómo las Administraciones Públicas deben tener esto en cuenta a la hora de calcular sus presupuestos de licitación y optimizar sus recursos.

A día de hoy, la IA es una herramienta vital para prácticamente cualquier profesional.

En el caso concreto de desarrollo de código, artículos como este de la Universidad de La Salle, titulado El Impacto de las IA Generadoras de Código en el Trabajo de los Programadores, realizan una síntesis estudio de las principales investigaciones a gran escala llevadas a cabo en esta materia por organizaciones como Keystone, Harvard Business School, Microsoft Research o el propio GitHub.

Los resultados muestran que los programadores experimentados mejoran su productividad un 26,2 %, siendo incluso mayor en programadores menos experimentados, donde la mejora alcanza el 31,9 %.

Los estudios también reflejan que la IA permite a perfiles con menor experiencia participar en proyectos complejos y que, en determinados escenarios, el desarrollo de software puede realizarse hasta un 55 % más rápido.

¿Cómo actuar ante estas evidencias para optimizar recursos?

Antes de entrar en la parte de contratos, es importante destacar que en un contexto en el que la dependencia de las Administraciones Públicas respecto a las consultoras es muy elevada, la IA puede ayudar a reducir esta dependencia.

Fomentar la adopción de IA en personal funcionario capaz de desarrollar aplicaciones informáticas es una vía directa para mantener el conocimiento in-house  — uno de los problemas estructurales de nuestras organismos públicos cuando hablamos de tecnología.

Pero vamos al tema de este artículo, ¿cómo debemos adaptar el sistema de cálculo de los presupuestos de licitación teniendo en cuenta esta nueva realidad?

Para responder a esta pregunta, vamos a tomar como ejemplo un contrato real de desarrollo informático de una Administración Pública.

 

Perfil Precio hora total (PH-PBL)
Consultor 41,00 €
Arquitecto 36,00 €
Analista (Java) 36,00 €
Analista (Developer) 33,00 €
Analista (Web) 33,00 €
Analista/Programador (Java) 33,00 €
Analista/Programador (Developer) 30,00 €
Analista/Programador (Web) 30,00 €
Analista BBDD 30,00 €
Diseñador Web 27,50 €
Analista BBDD 27,00 €

 

Costes indirectos y gastos estructurales 13,00%
Beneficio industrial 6,00%

 

Esta es la estructura típica para el cálculo de un presupuesto de licitación de un contrato de servicios de desarrollo informático.

Se hace una estimación del conjunto de perfiles profesionales necesarios para llevar a cabo un trabajo, se estima el número de horas necesarias por perfil, y a partir de un precio/hora y sumando los costes indirectos, gastos estructurales y el beneficio industrial para la empresa se calcula el presupuesto base de licitación.

Sin entrar en si los precios por perfil son adecuados o no, que eso es otro debate que llegará, veamos cómo impactaría la IA en un contrato como este.

Si tomamos como referencia los estudios publicados y asumimos, en el escenario más favorable para la empresa adjudicataria, que todos los perfiles técnicos son profesionales altamente experimentados, podríamos considerar una mejora media de productividad del 26,2 %. Esto implica que, para obtener el mismo resultado, el esfuerzo necesario para ejecutar el contrato sería significativamente menor.

A efectos ilustrativos, y suponiendo una relación lineal entre productividad y esfuerzo, podemos trasladar esta mejora al ejemplo anterior.

Eliminando el perfil de consultor, al entender que no participa directamente en las tareas de desarrollo, nos quedarían diez perfiles técnicos. Una mejora de productividad del 26,2 % equivaldría, aproximadamente, a reducir el esfuerzo asociado a 2,62 profesionales.

Si, además, realizamos un cálculo conservador y suponemos que el ahorro se materializa prescindiendo de los dos perfiles de menor coste (27,50 €/hora y 27 €/hora), y consideramos una jornada anual de 1.750 horas, el ahorro en costes de personal externo sería del orden de 95.000 €/año.

Obviamente, este ejemplo tiene un carácter puramente ilustrativo y no pretende afirmar que un incremento de productividad del 26,2 % implique automáticamente una reducción equivalente del número de profesionales, ya que existen factores de coordinación, especialización y organización del trabajo que condicionan el tamaño óptimo de los equipos.

No obstante, sí pone de manifiesto el importante impacto económico que la inteligencia artificial puede tener sobre el coste real de prestación de este tipo de servicios

Qué IA se puede comprar con 95.000 €/año

Y bien, ahora tenemos que contabilizar el coste que tendría incorporar la IA a nuestra operativa diaria.

Aquí habría dos opciones: que el propio organismo realizase la inversión y pusiera a disposición de los desarrolladores todas las herramientas de IA necesarias para el desempeño de su trabajo o, alternativamente, que el pliego estableciese como obligación que la empresa adjudicataria proporcionase dichas herramientas como parte de los medios materiales necesarios para la ejecución del contrato, lo cual lógicamente habría que incorporar al presupuesto base de licitación como un porcentaje en los costes estructurales, por ejemplo.

Estudios como el elaborado por DX Research sitúan el gasto anual en herramientas de IA para desarrolladores entre 500 y 3.000 dólares por desarrollador y año. Si nos situamos en el escenario más desfavorable, es decir, 3.000 dólares por desarrollador, y suponemos un equipo formado por nueve personas, estaríamos hablando de un coste aproximado de 27.000 dólares al año para dotar a todo el equipo de las herramientas necesarias.

Es decir, incluso considerando el escenario de mayor coste para las herramientas de IA, la inversión seguiría siendo muy inferior al ahorro potencial estimado en costes de personal, que en el ejemplo anterior se situaba en torno a 95.000 euros anuales. Incluso teniendo en cuenta que el coste de la IA para la administración puede ser mayor dadas las restricciones normativas que pueda haber, ese coste debería abordarse como una inversión independiente de los contratos de desarrollo de aplicaciones.

El impacto en la contratación de servicios de desarrollo

La incorporación de la IA va a tener, inevitablemente, un impacto sobre los costes de prestación de los servicios de desarrollo de software.

Si una parte del trabajo puede realizarse con un menor esfuerzo gracias al incremento de productividad que proporcionan estas herramientas, resulta razonable plantearse si los modelos tradicionales de cálculo de los presupuestos base de licitación deben evolucionar para reflejar esta nueva realidad.

Al mismo tiempo, existe el riesgo de que parte de ese incremento de productividad se traslade a modelos de prestación basados en perfiles de menor experiencia apoyados por herramientas de IA, con el objetivo de reducir costes manteniendo el mismo nivel de servicio. Por ello, más que nunca, la Administración deberá poner el foco en la calidad y experiencia de los equipos, en el conocimiento aportado y en el valor generado, y no únicamente en el precio ofertado.

En este nuevo escenario, las empresas medianas y pequeñas, altamente especializadas y con menores costes estructurales, pueden competir en mejores condiciones frente a organizaciones de mayor tamaño cuya principal ventaja competitiva residía, precisamente, en sus economías de escala y en su estructura.

La inteligencia artificial no solo está cambiando la forma de desarrollar software; también obliga a replantear cómo calculamos el coste real de los contratos públicos y si tiene sentido seguir utilizando exactamente los mismos modelos de estimación del esfuerzo que hace una década.

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